Dulces nanas que despiertan sombras más allá de los mares y del tiempo para calmar la vida hasta la reparadora noche.
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domingo, 9 de octubre de 2016
viernes, 22 de julio de 2016
La historia interminable de Michael Ende
Cogió el libro y lo miró por todos lados. Las tapas eran de color cobre y brillaban al
mover el libro. Al hojearlo por encima, vio que el texto estaba impreso en dos colores.
No parecía tener ilustraciones, pero sí unas letras iniciales de capítulo grandes y
hermosas. Mirando con más atención la portada, descubrió en ella dos serpientes, una
clara y otra oscura, que se mordían mutuamente la cola formando un óvalo. Y en ese
óvalo, en letras caprichosamente entrelazadas, estaba el título
LA HISTORIA INTERMINABLE
Las pasiones humanas son un misterio, y a los niños les pasa lo mismo que a los mayores.
Los que se dejan llevar por ellas no pueden explicárselas, y los que no las han vivido no pueden comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, puede explicar realmente por qué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa... o de la botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar en un juego de azar, o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que sólo serán felices en algún lugar distinto, y recorren el mundo durante toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: hay tantas pasiones distintas como hombres distintos hay. La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los libros.
Quien no haya pasado nunca tardes
enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo
y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba
quedando helado...
Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque Papá o Mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito...
Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amar
gas, porque una historia maravillosa acababa y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido...
Quien no conozca todo eso por propia experiencia, no podrá comprender probablemente lo que Bastián hizo entonces. Miró fijamente el título del libro y sintió frío y calor a un tiempo.
Eso era, exactamente, lo que había soñado tan a menudo y lo que, desde que se había entregado a su pasión, venía deseando: ¡Una historia que no acabase nunca! ¡El libro de todos los libros!
¡Tenía que conseguirlo, costase lo que costase! ¿Costase lo que costase? ¡Eso era muy fácil de decir! Aunque hubiera podido ofrecerle más de los tres marcos y cincuenta pfennig que le quedaban de su paga..., aquel antipático señor Koreander le había dado a entender con toda claridad que no le vendería ningún libro. Y, desde luego, no se lo iba a regalar. La cosa no tenía solución...
Y, sin embargo, Bastián sabía que no podría marcharse sin el libro. Ahora se daba cuenta de que precisamente por aquel libro había entrado allí, de que el libro lo había llamado de una forma misteriosa porque quería ser suyo, porque, en realidad, ¡le había pertenecido siempre!
Bastián escuchó atentamente el murmullo que, lo mismo que antes, venía del despacho.
Antes de darse cuenta de lo que hacía, se había metido muy deprisa el libro bajo el abrigo y lo sujetaba contra el cuerpo con ambos brazos. Sin hacer ningún ruido, se dirigió a la puerta de la tienda andando hacia atrás y mirando entretanto temerosamente a la otra puerta, la del despacho. Levantó el picaporte con cautela. Quería evitar que las campanillas de latón sonaran y abrió la puerta de cristal sólo lo suficiente para poder deslizarse por ella. Silenciosa y cuidadosamente, cerró la puerta por fuera. Y sólo entonces comenzó a correr.
Puedes leer la historia completa pinchando aquí: La historia interminable
LA HISTORIA INTERMINABLE
Las pasiones humanas son un misterio, y a los niños les pasa lo mismo que a los mayores.
Los que se dejan llevar por ellas no pueden explicárselas, y los que no las han vivido no pueden comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, puede explicar realmente por qué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa... o de la botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar en un juego de azar, o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que sólo serán felices en algún lugar distinto, y recorren el mundo durante toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: hay tantas pasiones distintas como hombres distintos hay. La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los libros.
Quien no haya pasado nunca tardes
enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo
y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba
quedando helado...
Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque Papá o Mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito...
Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amar
gas, porque una historia maravillosa acababa y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido...
Quien no conozca todo eso por propia experiencia, no podrá comprender probablemente lo que Bastián hizo entonces. Miró fijamente el título del libro y sintió frío y calor a un tiempo.
Eso era, exactamente, lo que había soñado tan a menudo y lo que, desde que se había entregado a su pasión, venía deseando: ¡Una historia que no acabase nunca! ¡El libro de todos los libros!
¡Tenía que conseguirlo, costase lo que costase! ¿Costase lo que costase? ¡Eso era muy fácil de decir! Aunque hubiera podido ofrecerle más de los tres marcos y cincuenta pfennig que le quedaban de su paga..., aquel antipático señor Koreander le había dado a entender con toda claridad que no le vendería ningún libro. Y, desde luego, no se lo iba a regalar. La cosa no tenía solución...
Y, sin embargo, Bastián sabía que no podría marcharse sin el libro. Ahora se daba cuenta de que precisamente por aquel libro había entrado allí, de que el libro lo había llamado de una forma misteriosa porque quería ser suyo, porque, en realidad, ¡le había pertenecido siempre!
Bastián escuchó atentamente el murmullo que, lo mismo que antes, venía del despacho.
Antes de darse cuenta de lo que hacía, se había metido muy deprisa el libro bajo el abrigo y lo sujetaba contra el cuerpo con ambos brazos. Sin hacer ningún ruido, se dirigió a la puerta de la tienda andando hacia atrás y mirando entretanto temerosamente a la otra puerta, la del despacho. Levantó el picaporte con cautela. Quería evitar que las campanillas de latón sonaran y abrió la puerta de cristal sólo lo suficiente para poder deslizarse por ella. Silenciosa y cuidadosamente, cerró la puerta por fuera. Y sólo entonces comenzó a correr.
Puedes leer la historia completa pinchando aquí: La historia interminable
lunes, 25 de abril de 2016
Canción del Pirata

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.
La luna en el mar riela, en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul.

"Navega, velero
mío, sin temor,
que mi enemigo navío,
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.
hemos hecho
a despecho
del inglés,
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
Allá muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.
Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
A la voz de "¡barco
viene!"
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar.
Que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar.
Que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
Sentenciado estoy a
muerte.
Yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena
colgaré de alguna entena
quizá en su propio navío.
Yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena
colgaré de alguna entena
quizá en su propio navío.
Y si caigo, ¿qué es la vida"
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.
Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
José de Espronceda (1808-1842)
Biografía breve:
José de Espronceda es
ejemplo vital de la doctrina romántica practicada en sus obras. Pasó la
mayor parte de su juventud en Madrid, en donde compuso sus primeras poesías,
luchó contra el absolutismo del rey Fernando VII y fue encarcelado por sus actividades
políticas. Sus poemas más conocidos reflejan las características
principales del romanticismo: énfasis en el individuo, presentación negativa de
la sociedad, exotismo y predominio de la sensibilidad y de la imaginación sobre
la razón.martes, 5 de abril de 2016
Un viaje en el tiempo
Hoy os propongo uno de los viajes más interesante que podemos hacer por Europa. Me gustaría que os asomarais un poquito al que, sin duda, es el corazón de nuestra cultura moderna: Grecia. Este país es la cuna de nuestra forma de pensar, de la manera como organizamos nuestra política y también es la base del arte que disfrutamos.
Nada más llegar a la capital de Grecia, Atenas, ésta es la visión que tenemos desde las nubes. Observamos el mar Egeo y los accidentes geográficos del terreno formando golfos y cabos.
Ahora me encuentro en la entrada del Museo Arqueológico Nacional de la ciudad. En su interior podemos observar preciosas esculturas, cerámica y joyas encontradas en los diferentes yacimientos arqueológicos del país: Atenas, Corinto, Esparta, Creta, etc. ¡Seguidme!
Muestra de la escultura griega es este cabeza de Zeus (busto), máscara micénica y el precioso relieve de una madre con su hijo que quedan para la eternidad tallados en piedra como un eco del pasado.
Jinete de Artemisión.
Esta preciosa pieza de cerámica enorme se halló en el mausoleo de un ciudadano griego. En ella se puede admirar un dibujo recordatorio de su último adiós.
Después de la visita al museo me dirijo a la Acrópolis, espacio donde los antiguos atenienses discutían sobre las cuestiones políticas de la ciudad. El lugar se halla en la cumbre de una colina. Al subir, en su ladera, encontramos varios teatros donde en la fiesta dedicadas al dios Dionisio se interpretaban interesantes obras de teatro, comedia o tragedia.
Ya os he dicho antes la importancia que tuvo Grecia, y en particular la ciudad de Atenas, en la creación de la democracia (que significa poder del pueblo). La ciudadanía podían expresarse sobre cuestiones importantes de la polis y votar a favor o en contra de las decisiones tomadas. Esto se llevaba a cabo justo en la plaza o "ágora" donde me encuentro. Os tengo que decir que ciudadanos, o sea sujetos que podían votar y tomar decisiones libremente, no incluían a las mujeres, a los extranjeros y, por supuesto, a los esclavos. Por suerte, la democracia ha avanzado bastante desde entonces, con mucho esfuerzo y lucha por integrar a todo el mundo.
Fijaos bien en la imponente arquitectura que encontramos en la Acrópolis con sus columnas jónicas.
Después de una travesía en el Blue Horizon de 400 km desde el puerto del Pireo en Atenas llego a Heraclión, la capital de Creta para dirigirme a un mágico lugar de la isla donde, según cuenta la leyenda, hace mucho tiempo habitó un ser extraordinario.
Esta ciudad es el lugar donde, según cuenta la leyenda, un monstruo mitad toro mitad hombre fue hecho prisionero en un laberinto por el rey Minos. Justo a mi espalda se encuentra su palacio.
La imagen del toro es muy importante en la antigua cultura minoica. Esta escultura está en el museo arqueológico de la capital de Creta.
Salón del trono del palacio de Cnosos
Otro lugar del palacio es el salón de los delfines.
De regreso a la ciudad, deseo ver las obras de arte del museo arqueológico de Heraclión. Estas figuras que tengo frente a mí son dos personajes muy famosos de la mitología griega: Perséfone y Hades. La religión de la antigua Grecia era politeísta. Esto quiere decir que tenían muchos dioses. Uno para cada uno de los elementos importantes que afectaban a la vida humana.
Por último, la pieza más misteriosa de este museo de Creta es el disco de Festos. Quizás su espiral tenga que ver con el laberinto del Minotauro o con las hazañas del rey ateniense Teseo o del rey Minos, lo cierto es que aún no se han podido descifrar los signos de la piedra. ¿No te gustaría saber qué mensaje oculta?
Disco de Festos
viernes, 25 de diciembre de 2015
EL REY SABIO de Khalil Gibran
Khalil Gibran nació en 1883 en el Líbano y falleció en Nueva York en 1931El poeta, novelista, pintor y filósofo es uno de los mayores representante del arte del mundo árabe, aunque muchas de sus obras fueron escritas en inglés, pues vivió más de veinte años en Estados Unidos. Escribió poesía y novelas críticas costumbristas.Se dice que a la edad de quince años escribió su primera novela. Sus poesías fueron editadas con las ilustraciones realizadas por el autor.
Había
una vez, en la lejana ciudad de Wirani, un rey que gobernaba a sus súbditos con
tanto poder como sabiduría. Y le temían por su poder, y lo amaban por su
sabiduría.
Había
también en el corazón de esa ciudad un pozo de agua fresca y cristalina, del
que bebían todos los habitantes; incluso el rey y sus cortesanos, pues era el
único pozo de la ciudad.
Una
noche, cuando todo estaba en calma, una bruja entró en la ciudad y vertió siete
gotas de un misterioso líquido en el pozo, al tiempo que decía:
-Desde
este momento, quien beba de esta agua se volverá loco.
A
la mañana siguiente, todos los habitantes del reino, excepto el rey y su gran
chambelán, bebieron del pozo y enloquecieron, tal como había predicho la bruja.
Y
aquel día, en las callejuelas y en el mercado, la gente no hacía sino
cuchichear:
-El
rey está loco. Nuestro rey y su gran chambelán perdieron la razón. No podemos
permitir que nos gobierne un rey loco; debemos destronarlo.
Aquella
noche, el rey ordenó que llenaran con agua del pozo una gran copa de oro. Y
cuando se la llevaron, el soberano ávidamente bebió y pasó la copa a su gran
chambelán, para que también bebiera.
Y
hubo un gran regocijo en la lejana ciudad de Wirani, porque el rey y el gran
chambelán habían recobrado la razón.
Las dos cajas
Soñé que tenía dos
cajas en mis manos que un mago me había dado, una era negra y la otra dorada.
Me dijo:"Pon tus penas en la caja negra, y tus alegrías en la
dorada". Hice lo que me había dicho y guardaba en cada caja según el
extraño personaje me lo había indicado. Noté que la caja dorada se hacía cada
vez más pesada y la negra seguía tan ligera como antes.
Con curiosidad abrí la caja negra para averiguar
el por qué, y me di cuenta que tenía un gran agujero en el fondo, por lo que
todas mis penas se habían ido. Se lo mostré entonces al mago y le pregunté
dónde estaban mis penas. El sonrió y me dijo: "Debieron desaparecer por
arte de magia".
Le pregunté entonces: "Buen hombre,
¿Entonces, por qué me diste dos cajas?
¿Por qué la dorada y por qué la negra con el
agujero?".
El personaje me respondió: "Amigo, la
dorada es para que cuentes todas las buenas cosas que has hecho en la vida y
seas feliz y la negra es para que dejes
ir tus problemas y penas y no los cargues siempre".
Autor: Khalil Gibransábado, 14 de noviembre de 2015
Julio Verne, el soñador

Julio Verne está en el origen de la curiosidad, la aventura, el descubrimiento de muchos lectores que, al llegar a la edad adulta, quisieron acometer lo que el autor imaginó.
Nace en Nantes (Francia) el 8 de febrero de 1824. Fue un joven rebelde y propenso a la aventura.Desde muy pronto siente inclinación por los viajes. Intenta fugarse en un navío hacia la India cuando tenía once años. Su padre consigue detenerle en el mismo barco y le obliga a prometer que nunca pretenderá viajar más que con la imaginación. En 1844 asiste el
Liceo Real de Nantes y comienza a escribir pequeños poemas. Viajó por Inglaterra y Escocia, lo que le inspiró para escribir relatos. Funda la Sociedad para la Investigación Aérea en 1862.
Su primer éxito le llegó cuando publicó Cinco
semanas en globo (1863),
un gran éxito gracias al cual firmó un espléndido contrato con la editorial de
Hetzel, que le garantizaba la cantidad anual de veinte mil francos durante los
siguientes veinte años, a cambio se obligaba a escribir dos novelas de un nuevo
estilo cada año.
Escritor al que le
encantaba la ciencia y los inventos en el siglo XIX. Documentaba sus aventuras
y predijo acertando muchos de los logros científicos del siglo XX. Escribió
sobre cohetes espaciales, submarinos, helicópteros, aire acondicionado, misiles
dirigidos e imágenes en movimiento, mucho tiempo antes de que aparecieran.
Entre sus libros destacan: Viaje
al centro de la tierra (1864), De la tierra a la luna (1865), Veinte mil leguas de viaje submarino (1870), La
isla misteriosa (1870)
y La
vuelta al mundo en ochenta días (1872). Autor de más de ochenta títulos que han
sido traducidos a 112 idiomas. Sus obras fueron llevadas al cine.
En Madrid podéis disfrutar a una exposición muy interesante sobre el escritor en la Fundación Telefónica (Gran Vía). Estará hasta el próximo 21 de febrero. Os dejo aquí un enlace para que tengáis una información más precisa:
http://espacio.fundaciontelefonica.com/julio-verne-los-limites-de-la-imaginacion/
Una preciosa colección de la primera edición de su obra realizada en España abre la exposición donde, además, podéis observar objetos científicos de la época que inspiraron las aventuras del escritor.
Miguel Strogoff. Acompañado de Nadia, una joven que sigue el mismo camino, y de los de los ocurrentes periodistas Blount y Jolivet, ocasionales y recurrentes compañeros, Miguel Strogoff se verá envuelto en los más peligrosos episodios para intentar alcanzar el éxito y llegar al fin de su increíble viaje a través de las estepas rusas, con el mensaje del zar a su hermano, el gran Duque.
En la época del escritor (siglo XIX) fueron muy comunes la expediciones científicas. Estas misiones tenían como objetivo cartografiar (dibujar mapas) las diferentes regiones, estudiar especies nuevas de animales y plantas (los dibujos de estas fotos forman parte del estudio de animales, entonces no existían las cámaras fotográficas y tenían que plasmar con detalle el descubrimiento de las nuevas especies), realizar observaciones astronómicas y meteorológicas (del tiempo atmosférico), probar nuevas teorías en la forma de calcular la longitud, etcétera.
Este globo terráqueo fue inspiración para Julio Verne en muchas aventuras sobre el papel. Imaginó qué sucedería en cualquier punto del mundo que su dedo detuviera al girar la esfera. O aún más interesante, si cabe, qué sucedería bajo la corteza de la Tierra, en sus profundidades. "¿Podrá el ser humano viajar algún día al centro de la Tierra?", se preguntaba. "¿Podrá viajar fuera de la Tierra y ver su redondez desde el espacio? Y si llegase a la luna, ¿qué se encontraría allí? Estas curiosas preguntas, ignoradas en su época, convirtieron a Julio Verne en el primer escritor de ciencia ficción. Así se imaginó Verne el paisaje lunar en su novela De la Tierra a la Luna
¿Quién no ha visto una "peli" de ciencia ficción? Pues varios autores fueron los precursores del género, aquellos que imaginaron cosas extraordinarias partiendo de los descubrimientos científicos reales, Julio Verne, H.G.Welles en literatura o George Meliés en el cine. Meliés dirigió su particular "Viaje a la Luna" convirtiendo esta película (1902) en la primera de ciencia ficción de toda la historia.
A Julio Verne le fascinaba el mar. En su obra, Veinte mil leguas de viaje submarino narra las aventuras del profesor Aronnax, notable biólogo, que es hecho prisionero por el capitán Nemo y conducido por los océanos a bordo del submarino Nautilus. ¿Conocería Verne el invento de nuestro ilustre ingeniero de Cartagena, Isaac Peral?
Prototipo de submarino de Isaac Peral (1885)
Interior de un buque de carga o mercante antiguo
Brújula (señala el norte magnético terrestre) y
Este es un invento de Abad de la Chapelle consistía en un traje realizado en corcho que permitía que los soldados pudieran flotar y atravesar un curso de agua. La Academia de las Ciencias francesa no le encontró utilidad a este invento pero retuvo su nombre, pues años más tarde la palabra "escafandra" (cuyo significado es hombre barco) fue conservada para equipos de respiración subacuática( o sea, bajo el mar). Así, actualmente, la palabra ya no se refiere al invento de de la Chapelle sino a un conjunto de equipos y dispositivos que permiten que una persona pueda entrar con seguridad en un entorno peligroso. Por cierto, el señor que está al lado de la escafandra de buzo no es el capitán Nemo, soy yo mismo.
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